Cuento uno dos y tres
o quizás desde cero
y la dinámica se me escapa;
la rotación no habla
acerca de lo importante:
las últimas luces del día.
No importa qué hora es,
todos reconocemos la difuminación de la claridad.
El movimiento oculta la tentación de huir.
miércoles, 31 de julio de 2019
Figura en el espacio
Cabellera de estrellas
Luz de la noche destellante
Cercana forma perpetua
Imagen imborrable
Silueta de condición
entre lo presente y lo eterno
Tapiz de perfección
de calidez y embriaguez
Sabor anhelo,
sensación de vida y dicha
Son las hojas del viento
las que son hojas
(Hojas en el viento)
Eres como el palpitar,
un titilar rojizo
un titilar multicolor
una presencia centellante.
Florecer emergido del devenir,
tan del todo
¿Dónde estaremos?
¿Tú en ti
y
yo en mí?
viernes, 12 de julio de 2019
Ucayali 121
I
No más impermanencia
Ucayali 116
Ucayali 129
Ucayali 118
Ucayali 122
(imágen)
Casi doce.
Más de once y treinta.
Menos de uno.
No sé.
Cercano a lo atemporal
sello lo onírico,
capturo el fulgor naranja,
casi solar,
y me envuelvo en
los sonidos de los finales.
La gracia de la ilusión desvanecida
se desvanece en mis adentros,
y el encanto
infinito
se queda presente
y existente,
perenne.
II
¿Dónde?
No concibo la extinción,
y mi permanencia
depende de mi
y de la realidad.
"Perenne en el corrosivo
viento temporal",
o debería decir existencial.
Donde brota la luz
naranja de la inclinada
rama joven que guarda
el sentimiento y el sentido
de estos
mis pasos y respiros.
En el farol
y
en
mí.
No más impermanencia
Ucayali 116
Ucayali 129
Ucayali 118
Ucayali 122
(imágen)
Casi doce.
Más de once y treinta.
Menos de uno.
No sé.
Cercano a lo atemporal
sello lo onírico,
capturo el fulgor naranja,
casi solar,
y me envuelvo en
los sonidos de los finales.
La gracia de la ilusión desvanecida
se desvanece en mis adentros,
y el encanto
infinito
se queda presente
y existente,
perenne.
II
¿Dónde?
No concibo la extinción,
y mi permanencia
depende de mi
y de la realidad.
"Perenne en el corrosivo
viento temporal",
o debería decir existencial.
Donde brota la luz
naranja de la inclinada
rama joven que guarda
el sentimiento y el sentido
de estos
mis pasos y respiros.
En el farol
y
en
mí.
La
mirada lejana
El
vaticinio atemporal
se
reveló abstruso
y
claro,
se
tornó contingente,
onírico.
Ordenemos:
La
vida jamás dejará
de
sorprenderte.
¿La
extinción?
Descubrimientos.
Los
inicios.
el
inicio,
lo
cercano,
lo
lejano.
La
unidad.
La
inclinada
rama
joven que guarda
el
sentimiento y el sentido
desencendida
me ha esperado
Más
su color
anda
en un solaz
en
los campos secos y amarillos
típicos
de julio
en
el valle del Mantaro.
El
color
tomando
el sol,
espectando
el
limpio cielo del valle,
de
los Andes.
El
momento
perennemente
convirtiéndose
en
extinsión
y
permanencia.
El
momento
conjugando
con el todo,
trayéndote
hacia aquí y ahora.
El
momento
Mostrándote
la condición
irrevocable
de
permanecer
existiendo*.
La
vida
recordándote
tu flujo
(tu
influjo).
Consiguiendo
guardar
cada
intersticio
en
la bodega infinita
de
la realidad.
Aquella
donde
tu
devenir
se
construye entre
el
flujo y el influjo,
otra
vez,
en
ti.
jueves, 11 de julio de 2019
La teoría de los espejos
EL DESCONOCIMIENTO y la confusión son consecuencias directas de nuestra tendencia a la verdad. No quiero entrar en detalles, solo diré que es desesperante (un desvanecimiento de la esperanza al no vislumbrar entendimiento alguno, una imposible adecuación entre el fenómeno que se manifiesta y las ideas que se conciben).
En este abstruso campo, los sentidos, aunque falaces, pueden llegar a abrirnos caminos: son nuestro primera y más cercana ventana a la realidad. La cautela, sin embargo, debe permanecer presente y constante, aunque no tanto, en los momentos más evidentes.Cuando la desesperación vaya extendiéndose por los confines de nuestro ser y se torne casi aplastante la condición efímera, vuelve al comienzo.
Respira, siente el aire entrar por tus narices, tocando tus fosas nasales y conduciéndose por entre los conductos que permiten que fluya. El tacto es casi una forma de unión . Te quemas o te enfrías: eso es el tacto.
Inspecciona con rigor lo más cercano que tengas. Captura su forma, su color. Siente el color. Prueba alejándote y acercándote. Por los costados. Desde arriba y desde abajo. Atrás. Baja los parpados: es la unión atemporal y espacial.
Pasa la saliva. Gusta de lo insípido o regresa a los sabores que acogiste con anterioridad. Es el tacto otra vez, pero es el tacto del sabor. La suavidad acompaña al líquido espeso y viscoso, no hay fricción: puro adentramiento; y aún así, movimiento.
Cubre con tus manos tu rostro y luego deslízalas hacia arriba procurando alcanzar una presión no incomoda en la cabeza; no pares, sigue deslizando. Acaba en tu nuca, dirígete a los laterales del cuello y regresa a donde empezaste. Inhala. Huele lo que te compone, huélete. Ahora tus partes están mas cerca de ti.
De entre todos los sonidos captura el que más te guste. Coloca tu atención en el inicio y el final, espacial y temporal, del mismo. Si fue fugaz, siente la fortuna de haberte encontrado con aquello tan fugaz que tu capturaste. Si aquel sonido sigue allí, encuéntrate con la onda y mediante ella viaja hacia la realidad, hacia el objeto. Ámalo.
(¿Se puede escuchar al silencio entre el ruido?
Dímelo tu, acaso no es buscar la onda que te conduzca hacia aquello. Búscala si es tu anhelo.)
¡Y más!
Ahora estás aquí, contigo, con la realidad: sabes eso. Lo crees y lo sientes.
Luego una palabra y otra, y otra. Crecemos. Despojarse de la desesperación es bueno. Busca en ti y afuera, pero no en lo desconocido.
-----------
Son perpetuos
los amaneceres
y
anocheceres:
condición irrevocable de la existencia.
miércoles, 10 de julio de 2019
Puedo ver los puntitos contra el cielo (¿Qué son?)
"Me haces sentir.
Me haces llorar.
Me haces reír.
Me haces cantar."
Conmovido por la coincidencia,
letras del todo,
-de mi todo-,
entremezclo lo azul y lo celeste,
combino los colores del cielo,
este cielo que no veo,
pero que siento,
que guardo.
Te veo.
La obsecuencia propia del agrado
se llena de convulsiones propias de la confusión,
del temor hacia la contingencia.
La contingencia soy yo,
o quizás tú,
o quizás el ...
Lo inefable.
"Sentarnos frente a frente
y encontrarnos nuevamente"
-------------------------------------------.
Lo que hay.
¿Qué hay?
Me haces llorar.
Me haces reír.
Me haces cantar."
Conmovido por la coincidencia,
letras del todo,
-de mi todo-,
entremezclo lo azul y lo celeste,
combino los colores del cielo,
este cielo que no veo,
pero que siento,
que guardo.
Te veo.
La obsecuencia propia del agrado
se llena de convulsiones propias de la confusión,
del temor hacia la contingencia.
La contingencia soy yo,
o quizás tú,
o quizás el ...
Lo inefable.
"Sentarnos frente a frente
y encontrarnos nuevamente"
-------------------------------------------.
Lo que hay.
¿Qué hay?
viernes, 5 de julio de 2019
New York (Nueva York) y old York (antigua York)
Hoy me he preguntado por el hecho de que si New York en realidad emula a una "antigua" ciudad llamada York. Para sorpresa la respuesta es afirmativa, veamos:
"Nueva York - originalmente llamada Nieuw Nederland (Nueva Holanda), ya que era una colonia holandesa - no tiene exactamente el nombre de la ciudad de York en Inglaterra.
Bueno, está bien, más o menos, pero cuando fue tomada por los ingleses en 1664 durante la Segunda Guerra Anglo-Holandesa, fue rebautizada en honor al hermano menor del Rey Carlos II, el Duque de York (el futuro James II y VII, que sería depuesto en la Revolución Gloriosa en 1688). Santiago había sido instrumental en la conducción de la guerra, así que su hermano deseaba honrarlo tanto como fuera posible, dado que él era el probable heredero de Carlos (y compañero cripto-católico).
Así que Nueva York fue nombrada por York, pero sólo indirectamente. Irónicamente, dada la historia republicana posterior, se le dio el nombre de un monarca tiránico fracasado".
Fuente:
"Nueva York - originalmente llamada Nieuw Nederland (Nueva Holanda), ya que era una colonia holandesa - no tiene exactamente el nombre de la ciudad de York en Inglaterra.
Bueno, está bien, más o menos, pero cuando fue tomada por los ingleses en 1664 durante la Segunda Guerra Anglo-Holandesa, fue rebautizada en honor al hermano menor del Rey Carlos II, el Duque de York (el futuro James II y VII, que sería depuesto en la Revolución Gloriosa en 1688). Santiago había sido instrumental en la conducción de la guerra, así que su hermano deseaba honrarlo tanto como fuera posible, dado que él era el probable heredero de Carlos (y compañero cripto-católico).
Así que Nueva York fue nombrada por York, pero sólo indirectamente. Irónicamente, dada la historia republicana posterior, se le dio el nombre de un monarca tiránico fracasado".
Fuente:
lunes, 1 de julio de 2019
Aquello de hace unos años (No te olvido)
El día rojizo acaba
y la vida es vida aún.
Se mueve el sonido,
las hojas se excitan
sin saber por qué.
Ni siquiera lo sienten,
pero ahí están,
exacerbadas.
Es el viento quien lo hace.
Es la conjunción eterna
por la que nos movemos.
No es la hoja solamente,
es la hoja con el viento,
la hoja con la luz,
la hoja con mi mirada.
Es esta manifestación,
la conexión,
mi individualidad infinita
y la universalidad
hechos uno.
¡Esto es sentir!
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