Cuando lo único que quieres es que las cosas acaben.
La fragilidad propia de la existencia, a veces se llega a sentir.
Cuando sucede, las ideas no son un buen escudo.
Desaparecer y aparecer. Eso es lo único que quiero hacer.
Si no estoy vacio, ni completo, ni triste, ni alegre, ni revotando,
solo incómodo, ¿por qué veo tan inconmensurable puerta de acero gélido?
¿será por mi inmadures, por mis miedos, por la mierda que llevo en mi mente?
Donde cada soplo de viento acaba, alli quiero estar.
excelente comienzo
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